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Reto "Protección"

Bueno, pues justo a tiempo publico el segundo reto de la Dotación anual de Crack, y casi no lo consigo >_<

Comunidad: Crack&Roll
Reto: Protección
Beta: Marie (MIL GRACIAS, PESHIOSHA)
Fandom: Katekyo Hitman Reborn
Claim: TYL!Yamamoto/Lambo (Yamamoto/Lambo; 89/L)
Título: Las flores brotan en compas de dos tiempos
Summary: "Cuando Lambo aterriza diez años en el futuro, lo hace en una cama, con una persona al lado. Pero no se da cuenta, porque no ha parado de llorar y moquear"
Advertencias: Pues aparte de insinuaciones de una relación de un tio de veintitantos con uno de *Couf* pues nada. Pido que miren la imagen y luego lean el fic, a ver si alguien capta la idea que quería reflejar. Porque creo que no se ve muy bien U_U



 

Las flores brotan en compás de dos tiempos

                 

Cuando Lambo aterriza esta vez, diez años en el futuro, lo hace sobre blando. No lo nota en ese instante, porque está todo lleno de magulladuras, heridas y llora más allá de su propia capacidad pulmonar.

                    

Lo normal siempre que viaja con la bazooka de los diez años.

 

Está todo en penumbra, porque es de noche y la única luz que entra es la de la luna llena a través de las cortinas entreabiertas. A Lambo no le gusta la oscuridad, por lo que encontrarse rodeado de ella sólo sirve para que su llanto se incremente.

-Oh, vaya, sabía que esto pasaría tarde o temprano- Escucha una voz a su lado, entre las sombras. Es una voz grave, enronquecida por el sueño.

El pequeño se asusta. Por primera vez desde que llegó se da cuenta de dónde ha acabado.

En una cama.

Con alguien al lado.

 

La primera reacción que tiene el niño es saltar fuera del colchón, asustado. Si es un enemigo, debe tomar una cierta distancia de seguridad para poder lanzarle un par de granadas. Pero el extraño tiene unos rápidos e increíbles reflejos y lo atrapa en el aire antes de que sus pies toquen el suelo.

-Ey, ey, tranquilo, no te alteres.

-¡Suéltame, suéltame! ¡Yo soy el Gran Lambo, el mejor asesino de la Famiglia Bovino! ¡No tienes ni idea de con quién te estás metiendo!- Grita mientras llora, patalea y moquea con todas sus fuerzas, aterrado.

-Vamos, sólo quiero ayudarte.

 

¿Ayuda? ¿Recibir ayuda él, el Gran Lambo? ¿Ayuda de un desconocido? ¡Ni hablar! La segunda cosa que le había enseñado el Jefe Bovino, después de utilizar el lanzamisiles, era que nunca debía de fiarse de nadie, mucho menos de extraños.

Aunque si tenían caramelos solía olvidarse de esta regla.

-¡Suéltame, suéltame! ¡Buaaah, idiota!

-Lambo, tranquilo. ¿Es que no me reconoces?- El hombre pasa un brazo por su cintura para agarrarlo y dejar una mano libre para encender la luz de la mesilla de noche. Vuelve a levantar a Lambo cogiéndolo por debajo de los brazos, logrando así ponerse cara a cara con él. –Lambo, mírame. Soy yo, Yamamoto.

 

En cuanto escucha las últimas palabras, el niño se calma. Mira por primera vez al que cree un desconocido y, también por primera vez tranquilo desde que dio el salto temporal, lo reconoce. Sí, claro, Yamamoto, uno de los amigos del Capo Vongola. Lo invita mucho a comer en el restaurante de su padre, lo suele llevar a hombros y juega con él siempre que puede.

Y nunca le ha pegado ni gritado. No como el otro amigo de Tsuna, ese cabeza de pulpo imbécil.

 

Claro que este Yamamoto es mucho más mayor y tiene una cicatriz en la barbilla. Lambo no recuerda si ya lo ha visto otras veces que ha usado el bazooka de los diez años. Siempre tiene recuerdos confusos de cuando viaja al futuro, aunque nunca se ha molestado en aclararlos.

Lo que Lambo no sabe es que cada vez que viaja en el tiempo, cambia un poquito su futuro, por lo que es casi imposible mantener recuerdos de algo que está siempre cambiando, sobre todo para un niño como él.

 

-Hum… hola- Decide saludar, algo cohibido. Pero Yamamoto suelta una fuerte carcajada.

-Por fin te acuerdas de mí.- Entonces entorna los ojos ante el deplorable aspecto del niño. –Estás hecho un desastre, Lambo. Ven a que te cure.

-¡No necesito ayuda! ¡Esto no es nada para mí!

 

Pero el Guardian de la Lluvia lo ignora, echándoselo al hombro con una sola mano. Se levanta de la cama, se dirige a una cómoda de caoba y, con la mano que le queda libre, empieza a rebuscar en los cajones.

-Juraría que tenía un botiquín de emergencia por aquí- Comenta al aire mientras ignora los pequeños puños que golpean su espalda. Lambo enseguida se cansa y decide gastar sus energías en hacer pucheros y acurrucarse sobre el hombro desnudo, pegando su mejilla a la piel fría que huele a jabón y sudor.

 

Yamamoto es grande. Puede notar que la mano con la que lo sostiene con tanto cuidado cubre la totalidad de su espalda. Es un agarre cálido y seguro. Sabe que no va a caerse, porque él no va a soltarle.

Con él puede estar tranquilo. Sentirse a salvo.

 

-¡Aquí está!- Exclama cuando encuentra una pequeña caja blanca. Se sienta en una cómoda butaca de color azul y deja a Lambo en su regazo. –Vamos a ver… Habrá que desinfectar eso.– Empapa un algodón en alcohol y lo aplica con cuidado sobre un par de magulladuras que tiene el pequeño en su mejilla y su nariz. -¿Quién te hizo eso?

Lambo se muerde el labio inferior intentando retener las lágrimas.

-Ha sido Reborn, ¿verdad?

 

Sin poder aguantarse más, rompe a llorar de nuevo, con más fuerza que cuando llegó.

-¡Yo… yo solo quería… quería matarlo! ¡Y él me pegó! ¡¡Buaaaah!! ¡¡Me tiró contra la pared!! ¡Y me llamó… inútil! ¡¡BUAAAH!!

-Eh, eh, venga, tranquilo- Le acaricia la cabeza con paciencia, metiendo los dedos en los encrespados y mullidos rizos negros. –Tú no eres un inútil.

-Pe…pero… Lambo aun no ha matado a nadie y… y… se supone que soy un asesino de la Famiglia Bovino… Y… y el Guardián del Rayo de los Vongola… ¡Pero todos me ganan!

-Escúchame, Lambo. Pronto, muy pronto, crecerás. Cada día que pasa, cada día que vas y vienes del pasado al futuro, irás haciéndote más fuerte. Lo sé, porque lo he visto.

-¿De verdad?- Pregunta con los ojos llenos de lágrimas, brillando con emoción e incredulidad por partes iguales.

-Por supuesto.- Una suave sonrisa le surca la cara mientras le pone una tirita en la nariz. –Algún día, serás grande y fuerte. Ahora estás bajo nuestra sombra, Lambo. Pero esa sombra también será tu protección, hasta que un día no la necesites.

 

Lambo le devuelve la sonrisa, una sonrisa enorme, y parece que va a decir algo más, pero los cinco minutos terminan y tras una nube de humo el niño desaparece, para dejar paso a su versión adulta. El Lambo adolescente aterriza en sus rodillas, igual a como estaba hacía cinco minutos, antes de que lo invocaran.

Adormilado y medio desnudo.

-Oh, vaya. Mi antiguo yo es tan inoportuno- Se queja, rascándose la cabeza.- Menudo lío ha armado.

-Vamos, vamos. Hubiera sido peor que nos hubiera interrumpido hace una hora. Entonces sí que habría sido embarazoso.

 

Lambo, rememorando la hora anterior y sin poder evitar que la sangre le suba a la cara, decide que es mejor no hacer ningún comentario. Yamamoto se ríe, le rodea la cintura en un abrazo, y apoya la cabeza en su hombro.

-Takeshi.

-¿Hum?

-Tengo en la memora retazos de una conversación contigo cuando era pequeño que antes no tenía. Tú no sabrás por qué, ¿verdad?

-No tengo ni la más mínima idea.- Contesta con una estúpida sonrisa escapando de sus labios.

 

End.

 


Bueno, mi primera incursión al fandom de KHR. No sé si me han quedado IC, Yamamoto es un personaje que adoro, pero me cuesta mucho manejarlo, sobre todo su version mayor. Y el final está algo suelto...

PD: Estoy tan liada que no tengo tiempo de hacer nada T_T ¡Y tengo tantas ganas de hablar de Fandoms!
Tags: claim: yamamoto/lambo (89l), comunidad: crack&roll, fandom: katekyo hitman reborn, fanfic
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