¡Hoy, 30 de Octubre, es el cumple de Fati! n0n De la Ero-sensei más Ero de toda la historia de las Eros XD
¡FELICIDADES FATI!
Te queremos muchismo nena. Porque decidiste hacer un foro para locas pervertidas amantes del yaoi y de Naruto y si no fuera por esa geniál idea no hubieramos conocido a tantas buenas amigas, tú incluida y entre las primeras. Eres la mamá de Mangekyou Ramen, eres nuestra mamá gallina pervert :P
Este vicio NO es su regalo, es un piscolabis ANTES de su regalo (un SaiNaru :P) Pero tengo que dedicarselo a ella ya que sus múltiples teorías de Naruto me inspirarón para crearlo. Fati vivé en la cabeza de kishimoto, eso no lo duda nadie.
Advertencías: Spoilers, Spoilers MUY recientes del Manga, capítulo 367 en adelante.
Inicio.-Kushina, ¿estás segura de lo que vas a hacer?
La mujer pelirroja asintió profundamente. Su mirada reflejaba toda su decisión. Mikoto Uchiha se revolvió para acomodar mejor a su hijo pequeño entre sus brazos.
-Es una locura… Después del parto no estarás en condiciones para…
-Mi hermano ha desaparecido, Mikoto. Seguramente esté muerto y están conservado su cuerpo. Los Uzumaki somos grandes contenedores; lo llevamos en la sangre. Y solo nosotros podemos llevar a cabo la técnica de sellado.
-Pero no es necesario… quiero decir… Kyuubi hace años que no se ha presentado atacando alguna aldea…
-Aparecerá. Minato y yo lo sabemos.- Kushina se acomodó todo lo que podía con su prominente barriga y bebió un trago de té verde. –Ahí fuera se está planeando algo… algo grande, que tiene que ver con los bijuus y los jinchuurikis… No podemos esperar más, tenemos que estar preparados. Rin me provocará el parto mañana, Naruto ya tiene nueve meses.
-¿Naruto?
-Sí, ¿no te parece un nombre precioso?- Kushina sonrió ampliamente. La sonrisa más feliz que llevaba en toda la tarde. –Minato dice de ponerle Sasuke, como el Sandaime, pero sería un lío para ellos cuando estén en la academia. ¿A que sí, Sasuke?- Le preguntó al bebé de suave cabello negro, en brazos de la morena, agarrando con un dedo la pequeña manita. Sasuke rió e hizo pompas con su saliva.
-Kushina… tu embarazo es delicado… Recuerda el problema que tuviste a los dos meses… y a los siete. Casi abortas…
-Naruto nacerá.- Afirmó con solemnidad, acariciando su vientre. –Tiene que nacer, es muy importante. Hará grandes cosas, ya lo verás. Es lo mejor que he hecho en mi vida.
-Sigo creyendo que esto es una locura innecesaria. Provocarte el parto con lo delicada que estás, por el simple echo de que quizás, y solo quizás. Kyuubi aparezca. Además quieres sellártelo tú misma en tu interior, en semejante estado. ¡Al Rey de los Bijuus!
-Soy la única Uzumaki que queda.- Contestó como si eso fuera una ley de peso.
-Pero tu técnica es muy peligrosa… ¿No podrías dejar a manos de Yondaime-sama el sellado?
-No. Minato solo conoce una técnica que le costaría la vida, me niego. Y cuántas veces debo decirte que en tú casa no llames a Minato Yondaime. Nadie debe saber de quien es hijo Naruto.
-No hay nadie, Fugaku está en una reunión del Clan.
-Está Itachi.
-Itachi es muy pequeño para entender nada.
-Tú hijo es más despierto de lo que te imaginas, Mikoto. Además, te lo digo como tu mejor amiga…- Kushina suspiró hondo y su pelo rojo se deslizó sobre sus hombros al acercarse a la morena. –Ten cuidado con el Clan Uchiha, ten cuidado con sus reuniones tan privadas y sus normas tan estrictas. Ten cuidado con sus ideales rígidos y su inflexivo orgullo. E intenta proteger de todo esto a Itachi y a Sasuke.
-¿Qué quieres decir? Puede que Fugaku sea serio pero él no…
-No, él no. Pero el Clan sí. Recuerda contra quien se enfrentó el Primer Uchiha, Mikoto. Recuerda con quien peleó Madara en el Valle del Fin. Y recuerda que inmensos poderes, que casualmente se anulaban mutuamente, tenían.
-Madara… Kyuubi… el Sharingan… No estarás insinuando…- Susurró casi sin voz.
-No lo sé. No sabemos nada. Pero debemos de estar preparados. Cuanto antes dé a luz, antes me recuperaré y recobraré energías…
-¿Vas a reventar?
Ambas mujeres se sobresaltaron al escuchar la voz desde el jardín. El pequeño Itachi se acercó a ellas y se descalzó antes de ponerse al lado de su madre en el suelo de madera del porche.
-Itachi-chan, cariño.- Mikoto borró cualquier señal de preocupación de su rostro y sonrió encantadoramente a su hijo mientras le acariciaba la mejilla para quitarle un poco de tierra. -¿Has terminado de entrenar? ¿No te habrás hecho daño?
El niño negó con la cabeza y volvió a mirar a Kushina.
-¿Vas a reventar, como mamá hizo hace poco? Empezó a ponerse gorda, muy gorda, como tú. Hasta que un día reventó y nació mi otouto.
Sasuke gorgojeó contento, como si supieran que estaban hablando de él. Levantó sus manitas hacia la pelirroja y su hermano, mientras se removía en brazos de su madre. Viendo la actividad del bebé, Mikoto lo acomodó para sentarlo en sus piernas, apoyando toda su pequeña espalda en su brazo. Itachi cogió una de las manitas que le ofrecía su hermano, y Kushina la otra.
-Así es, Itachi-chan- Le contestó la embarazada. –Dentro de poco reventaré y nacerá mi hijo. Y será tan bonito como ésta bolita de aquí. ¿A que sí, bolita?- Kushina le hizo cosquillas en la barriga a Sasuke, que reía alegremente.
-¿Será como Sasuke?- Itachi parecía preocupado. -¿Cómo los voy a diferenciar?
Las dos mujeres rieron.
-Tranquilo, Itachi-chan-Le dijo Kushina. –Creo que mi hijo se parecerá a sus padres, los diferenciarás sin problemas.
-¿Tendrá el pelo rojo?
-No, no lo creo.- Comentó con una sonrisa misteriosa acariciando su enorme barriga. –Al fin de cuentas, con las patadas que da, ya sé que sacará mi carácter. Algo tendrá que heredar de su padre.
Sasuke quiso llevar sus manos para también tocar esa barriga. Kushina volvió a reír y se acercó más al pequeño, hasta que pudo alcanzar su protuberante vientre. Sasuke sonreía contento, dándole palmadas.
-Daa da guu.
-Te vas a llevar bien con Naruto, ¿verdad, Sasu-chan? Vais a ser buenos amigos. Un par de bolitas amigas.
-¡Guu! Dada daa
-Eso me imaginaba. ¡Uy!- Kushina saltó un poco. -¡Naruto ha dado una patada! Eso es que él también va a llevarse muy bien contigo, Sasuke-bolita.
Sasuke rió más fuerte, dando sonoras palmadas en el vientre de la pelirroja. Itachi también acercó su mano, un poco dudoso, y sintió la ligera vibración que los golpecitos de su otouto provocaban y las patadas en el interior, como si algo se removiera ahí dentro.
-Creo que tiene ganas de salir. Y Sasuke también tiene ganas de que salga para conocerlo.
-¿Sabes, Itachi? Yo también lo creo.
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Mikoto no podía entender como las cosas habían salido tan mal. Tan terriblemente mal.
Sandaime-sama se lo contó, en privado. Todo fue de mal en peor. En el momento del parto Kyuubi apareció y Minato tuvo que dejar a Kushina sola con Rin. Luego ninjas desconocidos habían aparecido, complicándolo todo. Su amiga ya estaba con las contracciones y no podía pelear. Rin se encargó bastante bien, la sacó de allí como pudo. Pero el movimiento complicó aun más el parto, de por sí delicado.
“Naruto venía de lado, Mikoto-san, no podía seguir demasiado tiempo en el canal del útero o se asfixiaría. Y los ninjas volvieron a aparecer. Kushina no se lo pensó, ya sabes como es… era ella. Mientras Rin los mantenía a ralla cogió un kunai y se hizo a si misma la cesárea. Cuando Rin terminó de pelar Naruto estaba llorando en su pecho, aun unida a ella con el cordón umbilical. Murió desangrada”
Siempre tan loca, tan suicida…
Rin hizo un buen trabajo. Lo mejor que pudo. Gracias a ella Naruto sobrevivió. Pero esos shinobis no se rendían. Y ella debía de preocuparse de dejar al pequeño a salvo.
Fue su escudo personal.
Sandamie le dijo que cuando Kakashi la encontró aun se mantenía de pie. Que le pasó el pequeño bulto y le dijo “Corre, llévalo hasta el Sensei. Kushina-sama y yo no…”
No pudo terminar su última frase.
Kakashi corrió. Corrió tan rápido que pudo dejar a los Shinobi detrás. Estos, viendo que habían fracasado en su misión, recogieron los cuerpos de sus compañeros y se marcharon sin dejar ni una sola pista de quienes eran. Fue fácil teniendo en cuenta que toda la Aldea estaba demasiado ocupada conteniendo al Demoníaco Zorro de Nueve Colas.
“Cuando Kakashi llegó hasta nosotros el ojo de Obito estaba llorando. Kakashi siempre se quejaba de que Obito era un llorón. Minato cogió a su hijo y se puso a llorar sobre él. Solo estábamos Kakashi, Jiraiya y yo, y creo que ha sido la única vez que le hemos visto llorar.”
Todo lo planeado se desmoronó. Y solo quedaba una salida. El único Uzumaki y el único que conocía una técnica de Sellado.
“Nos pidió que contuviéramos a Kyuubi todo lo que pudiéramos mientras lo preparaba todo. Fue algo tan… triste y espantoso. La forma de llorar de Naruto aun resuena en mis oídos. Y conociendo a Minato, se habrá muerto pidiéndole perdón a su hijo.”
Y a Kushina. Mikoto sabía que Kushina estaría, donde fuera que estuviera en esos momentos, furiosa con él por haber convertido a su hijo en un contenedor.
Pero es que los Uzumaki lo llevan en la sangre.
“Todos hemos pagado un precio muy alto. Kakashi está destrozado. Primero Obito y ahora Rin y su sensei. Se ha quedado completamente solo. Aun así me ha pedido cuidar de Naruto. Pero no puede ser, a penas puede cuidarse a si mismo. Además, no le dejarían. No le ha sentado muy bien… creo que se está encerrando en si mismo.”
No… ellos no le dejarían. El Consejo había hablado.
-Mikoto- Escuchó a sus espaldas.- Ha sido una noche larga. Debes de ir a descansar.
Ella no contestó. Estaba sentada en el mismo lugar donde horas antes había estado acompañada de su mejor amiga. Observaba las estrellas con su semblante más serio. Ese que sus hijos nunca conocerían.
-Quiero cuidar de Naruto.
-Eso es imposible. El Consejo ha decidido que por seguridad, el hijo de Uzumaki Kushina se críe en el anonimato de la orfandad. Sospechan que los shinobi que atacaron a su madre eran renegados del País del Remolino, dispuestos a acabar con el Clan Uzumaki, y que podrían volver ahora que la fuerza de Konoha está casi por los suelos.
-Eso es una estupidez. Esos ninjas querían impedir que Kyuubi fuera encerrado dentro de un Uzumaki, pero fallaron. No volverán a por él. Además Jiraiya-sama está pendiente de los movimientos del exterior.
-La aparición de Kyuubi y el ataque a Uzumaki Kushina fue una coincidencia.
-Eso es mentira.
-Eso es lo que dice el Consejo de Konoha.
-¿Y al Clan Uchiha le conviene esa explicación?- Preguntó con veneno en su voz.
-El Clan Uchiha es el encargado de la protección de la Aldea. Hacemos lo que es mejor para ella. –Refutó con aspereza.
-Abandonáis a un niño cuya vida ha sido marcada para salvarnos a todos nosotros; cuyo futuro es incierto. Todo por temor a su poder, a lo que yace en su interior. Queréis tenerlo apartado, pero lo suficientemente cerca por si alguna vez os puede servir. Y me quieres obligar a hacer algo tan cruel. Si fueran nuestros hijos Kushina cuidaría de ellos.
-Escúchame, Mikoto. Tienes prohibido acercarte a él o hablarle de sus padres. Es la mejor decisión. Además, me voy a encargar personalmente de que al jinchuuriki no le falte nunca de nada y que esté bien cuidado.
-No le llames jinchuuriki.- Dijo tajante mientras se ponía de pie. –Su nombre es Naruto. Uzumaki Naruto. Y es un nombre precioso
Pasó por su lado altiva y sin mirarlo. Fugaku comprendió que su mujer no iba a permitir que le pusieran otro apellido al bebé. Bueno, podía concederle eso. Al fin y al cabo, el sabía que ese nombre pronto sería olvidado para que relacionaran al pequeño con él.
Miró las estrellas, que titilaban pálidas. No podía permitirse flaquear. No podía permitirse sentimentalismos.
Pero había sido una noche muy larga.
-Perdóname… Kushina.
Fugaku también creía que Naruto era un nombre precioso. Pero no podía permitirse el lujo de decirlo.
Mikoto llegó hasta el cuarto donde estaban sus hijos. Itachi había insistido en dormir con Sasuke. Estaba aterrorizado, aunque no lo demostrara demasiado, por esa gran batalla que había estado escuchando desde su casa. Cuando entró por la puerta su hijo no estaba en el futon, donde lo había dejado al acostarse, sino sentado al lado del canasto de Sasuke. Sonrió calidamente, pero los rastros de tristeza no pudieron desaparecer de sus ojos.
-Itachi, no deberías de estar despierto.
-Okaasan… ¿Seguro que ya ha terminado todo?
La mujer lo cogió suavemente en sus brazos y lo arropó de vuelta a la cama. Apartó unas hebras negras de su frente antes de besarla.
-Digamos que ha empezado otra cosa, Itachi. Es el inicio de nuevos tiempos.
No se movió de su lado hasta que se durmió. Su cara abandonó la sonrisa, demasiado cansada. Despacio cogió a su hijo menor del canasto y lo arrulló en sus brazos.
-Te vas a llevar bien con Naru-chan, ¿verdad, Sasuke?- Preguntó en un susurro roto.
El bebé, dormido, agitó un poco sus manos.
Quizás estaba soñando que golpeaba la redonda barriga de una mujer de pelo rojo.
Owari.
No tengo mucho que decir. Es mi apuesta del motivo y lo que sucedió ESE día. Nacida de todas esas teorías que Fati postula; un mezclote que he hecho yo aquí en forma de fic. Solo me queda esperar a que Kishi me lo desmienta o no XD
He estado pensando empezar a subir ya los vicios a FF.net y a Amor yaoi ya que tengo echos los tres primeros (ahí quería subirlos por orden) pero tengo un gran problema; ¿cómo coño llamo a esta coleción de shots? Porque poner solamente 30Vicios SasuNaru me parece algo cutre. ¿Ideas, please?
Ahora que me doy cuenta (yo más lenta que nadie) Inicio y Salida son dos fics conectados y/o paralelos. Tratan el tema del Kyuubi (El primero como "entró" y el segundo como "salió") y lo he hecho con las palabras que, de por sí, estan relacionadas en la tabla. ¡Ole por mí! xDD
TABE ES SUGOIIIIIII Y ME HA HECHO UN DIBUJO DEL VICIOOOOOOOOOOOOOOOOO Y SOY FELIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIZZZZZZZ
Esto refuerza mi amor por Naruto. Fue taaaaaaaaaaaaaaaaan bueno *-*
Y no sé, me dio tristeza ._.
-Te vas a llevar bien con Naruto, ¿verdad, Sasu-chan? Vais a ser buenos amigos. Un par de bolitas amigas- <----- AMÉEEEEEEEEEEEEE esa parte XD Me hizo reir.
Ejem, si, eso. Que tuvo de todo, quiero decir.
*-* Muchas felicitaciones a la cumpleañera (por cumplir) y a la escritora (por escribir así *envidia talento*)